El pasado 14 de febrero de 2026, la Unidad del Agua de la mítica Fundación San José en Madrid fue el escenario de una experiencia transformadora. Asistí al magistral seminario de «Abordaje Informado del Trauma y Alianza Terapéutica», ofrecido por Elisa Muñoz Blanco (creadora de TCSA™), acompañada del gran lector de emociones, Iñigo Echevarría y la sensitiva fisioterapeuta Laura González.
Esta exploración en el entorno de trabajo corporal acuático me confronta con la disponibilidad de herramientas atencionales en mi terreno terapéutico y su despliegue desapercibido en el entorno acuático. A menudo, en el enfoque terapéutico, estas herramientas no participan de una mirada prejuiciosa y se ofrecen como un eco de validación y sostén a la soberanía de la persona que recibimos. Fácil se dice y no tanto el llevarlo a la práctica…
Es aquí donde pongo de relieve, la carencia en ocasiones de esa misma mirada latente a la que hago alusión ya que ni siempre ha estado presente ni siempre disponible, incluso en ocasiones viéndose arrastrada a una escucha sesgada, parcial y fragmentada.
Es esta labor que vine a revisar con Elisa Muñoz B., en un perfilado sincero y honesto, que continuaría entregando mis capacidades a la disposición de una permeabilidad creciente.
Las transiciones entre secuencias dentro del agua y fuera, han sido tremendamente significativas. Se han cobrado más sentido a medida que me he planteado mejorar ese 5% de extrema importancia en mi práctica, poniendo el foco con mayor intencionalidad a estar más disponible.
Los reveses de la vida nos sacan de la onda de esa sensación de ir fluyendo y eludimos el hecho de que el constante cambio nos invita a adaptarnos para el éxito.
A menudo, escuchamos aquello de: «hay que fluir» y sí, hasta que aparece otra impronta por sorpresa y fluir significa hacerlo desde otra premisa. Es precisamente en esos momentos, donde lo conocido se desdibuja, el mantener la integridad en nuestro sentir, pensar y actuar, en cuestiones de nuestros valores subyacen. Con disciplina y perseverancia incluso la oscuridad más profunda se difumina.
Más allá de la técnica que es indiscutible en cuanto a su incalculable valor y muy propia del campo de la fisioterapia, fuera de los límites de mi competencia, uno de los planteamientos que ofreció en este seminario Elisa Muñoz B., creadora del Instituto Watsupath ™ es la escucha plena y atenta, donde ese rol tipificado de terapeuta en su trabajo corporal que llega para «arreglar» al otro, da un paso atrás, entrando en un estado de absorción, rendición y entrega.
El abordaje que aportó Elisa M. pudiera haberse dado desde una metodología pura y dura de herramientas precisas y exactas, propias de la fisioterapia. No obstante, su propuesta, como un giro dentado, imprevisible y dentro de un marco de seguridad terapéutica, desveló la técnica «focusing», que formalmente se utiliza en psicoterapia, la sensibilidad de la sensación sentida como instrumento de medición en una refinada aplicación en el seminario de abordaje informado del trauma. Su enfoque sostenido y pragmático fue lo que cautivó mi total atención y reveló su desmesurada sencillez y belleza. Una pieza de incalculable valor, indispensable para la clínica actual de apreciación hacia espacios creativos de desarrollo personal y entornos seguros de infinito potencial humano.
Son estos mismos motivos los que resuenan en las cavidades más remotas que despiertan y cuestionan la expansión de los límites perceptivos de los roles que adquirimos a lo largo de nuestro aprendizaje y que a su vez reforzamos para afianzar nuestra posición de poder y logro extrínsecos, aquellos que miran a la galería, causados para impresionar a otros, un amasijo de redes rígidas e inflexibles que más tarde se despliegan como molestos trajes encorsetados fijos, sensaciones que a su vez retroalimentan esos papeles enmascarados de los personajes que hemos ido adquiriendo muy ajenos a la motivación intrínseca asociada a cualidades de desarrollo evolutivo de especie humana.
En conclusión, este seminario aportó una claridad que ya se venía gestando en mi interior de manera intrínseca, en un tejido revelador de claroscuros de compromiso con mi entorno y con todas las personas que han participado y lo siguen haciendo de una forma o de otra en mi evolución como terapeuta.
Este módulo además se presenta como una formación transversal en el recorrido de cualquier terapeuta sin o con bagaje de formación reglada o no. Algo que a mi me ha costado tiempo y mucha inversión en gotas saladas de sudor y lágrimas.

